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Es la segunda vez que Alexis Urueña es protagonista en synooh -haz click AQUÍ la primera entrevista- y, siete meses después de que nos concediera la primera entrevista, han cambiado muchas cosas, y es que esta temporada en Tercera División ha dado a Alexis una madurez que no tenía y ha aumentado, más si cabe, su enorme fortaleza mental.  No ha sido un año fácil, y es que el Alcobendas Sport, destinado en un principio a luchar por estar en los puestos altos de la clasificación, ha dado la de arena y, a falta de cinco jornadas, aún lucha por sellar definitivamente su permanencia en la Tercera División, algo que estamos seguros de que terminará consiguiendo. Alexis es un mediocentro muy fuerte física y mentalmente; con una enorme capacidad de sacrificio, con ambición, con un optimismo enfermizo que sabe transmitir al grupo a la perfección, echándose el equipo a la espalda cuando la situación lo requiere. Es un futbolista que da cohesión al grupo, en mi opinión, una de las virtudes más importantes que se pueden tener en este deporte. Si quieres saber un poquito más de él, puedes hacer click AQUÍ para ver su presentación en Valefutbol o AQUÍ para ver su test Fuera de Juego. Como persona es increíble; y no diré más porque esa única palabra lo describe a la perfección.
Está en un momento importante de su carrera y eso es precisamente lo que nos transmite en esta entrevista, en la que no sólo valora lo que ha supuesto para él esta temporada de debut en Tercera División, sino que nos comenta los planes que tiene para el futuro más inmediato.
Os dejo con mi hermano, Alexis Urueña.
Alexis, vuelves a ser entrevistado por synooh después de haber pasado por aquí en septiembre y, desde entonces, son muchas las cosas que han cambiado; la más importante, en mi opinión, es que, a pesar de que el año no ha sido todo lo bueno que esperábamos -sobre todo a nivel colectivo-, pienso que te has demostrado a ti mismo que la Tercera División se te queda pequeña...
Bueno, como tú dices, a pesar de que no estamos cuajando una buena temporada, en lo personal he jugado bastantes partidos -más de lo que yo esperaba- y teniendo muy buenas sensaciones. Son más de veinte partidos que, teniendo en cuenta que me pasé cerca de dos meses lesionado a principio de temporada, no está nada mal. Me he demostrado que puedo rendir a un buen nivel, que puedo dar más y que tengo muchas opciones de seguir creciendo como futbolista.
 ¿Contento entonces, en líneas generales, con tu rendimiento?Sí, aunque sabiendo que puedo dar mucho más de lo que he dado. El pasado año, con el Poli en División de Honor, hicimos una temporada casi perfecta y, cuando el grupo responde, pienso que todos los jugadores que formamos parte de él nos contagiamos de esa dinámica positiva y ganadora. Yo creo que eso es lo que me ha faltado este año para dar ese poquito más que hubiera permitido catalogar la temporada como muy buena a nivel individual. Aún así, luchando por la zona baja se aprenden muchas otras cosas que ni se te pasan por la cabeza cuando estás en equipos punteros. Te ha tocado disputar muchos partidos alejado del mediocentro con un rendimiento más que aceptable...Como bien dices, he disputado muchos partidos en un puesto que no es el mío, pero eso también es importante, porque vas aprendiendo también a jugar en otros puestos; he ganado en polivalencia este año, me he dado cuenta de que, mientras haya trabajo de por medio, puedes conseguir un buen rendimiento en cualquier posición. Después de ese año prácticamente perfecto en El Ejido, ¿te ha sabido a poco la Tercera División?Sí, cuando vienes de hacer una temporada perfecta -como la del año pasado- y te encuentras con un año en el que no terminan de salir las cosas, es inevitable que te sepa a poco lo vivido en tu nuevo equipo. De todas formas, cada año es un mundo y no siempre va a ser todo bueno ni todo malo; yo creo que lo importante es sacar la parte positiva y obtener un aprendizaje de cada cosa que vivas. ¿Qué es lo más positivo que has vivido este año en Alcobendas?He aprendido mucho de la Tercera División en general y de la gente que me ha rodeado en particular. He tenido la suerte de compartir vestuario con gente muy veterana que me han sabido transmitir parte de su experiencia, que me han podido enseñar alguna de las cosas que saben. Seguro que, en lo poquito que aún queda para terminar la liga, aprendo unas cuantas cosas más. Todo esto compensa las cosas malas que hayas podido vivir, ¿verdad?Hombre, las comeduras de cabeza siempre están ahí [ríe]; cuando las cosas no van del todo bien -ya sea al grupo o personalmente-, siempre terminas dándole vueltas a todo, eso es inevitable. De todas formas, me conoces bien y sabes que yo soy siempre muy positivo; me quedo con que, en el mundo del fútbol, cada día aprendes algo nuevo; que el camino a recorrer es muy largo y el aprendizaje es continuo. ¿En qué le ha cambiado a Alexis Urueña esta temporada 09/10?Llegué aquí con otros pensamientos, pero la mala temporada que hemos realizado a nivel colectivo me ha hecho aprender que el fútbol no siempre es lo que se espera, que hay que luchar cada partido. Las cosas no han ido bien y el objetivo ha pasado a ser otro totalmente diferente del que había cuando yo llegué aquí; estar fin de semana tras fin de semana luchando por no descender te hace valorar cosas que quizás no valoraba el año pasado. Comenzabais la temporada con la ilusión de repetir el éxito de la pasada y, como ya hemos dicho, a falta de cinco partidos estáis peleando por alejar definitivamente los fantasmas del descenso. ¿Qué piensas que ha fallado en el equipo?Hay muchas cosas que han fallado, pero no soy quién para ponerme a hablar de ellas ahora. Son muchas las cosasque no se han hecho bien y ahora estamos pagando las consecuencias de ello; no hemos conseguido coger esa rachita de doce o catorce partidos buenos que nos hubiera enganchado a puestos un poquito más altos, además de darnos mucha confianza y pienso que tampoco hay que darle muchas más vueltas a esto. Tuvimos nuestro momento con ocho partidos sin perder ahí a mitad de temporada, pero tres resultados negativos nos devolvieron a la realidad: ves cómo se acercan los puestos bajos y la verdad es que cuesta mucho salir de este tipo de dinámicas. Lo cierto es que habéis funcionado por rachas este año: tuvisteis un comienzo de temporada nefasto, luego levantasteis un poquito el vuelo y empezasteis a funcionar mejor y, al final, parece que el parón de Semana Santa os ha sentado como un tiro y habéis vuelto a ser los del principio...No, se ve que la Semana Santa no nos ha sentado bien, que nos hemos comido las torrijas a pares más de uno y hemos perdido esa dinámica positiva que tanto trabajo nos había costado coger. Ahora, nos toca pensar en cada partido como si fuera una final, que estamos a cuatro puntos del descenso y a nadie le gusta estar ahí, es un mal trago. Con el bajón físico que habéis tenido, ¿piensas que el grupo está en condiciones de aguantar este final de liga con cinco partidos en dos semanas?Sí, yo creo que sí. Yo pienso que el bajón no es solo físico, sino que también es algo mental. Veníamos de ocho partidos sin conocer la derrota y, de repente, nos hemos encontrado con tres a la vuelta del parón y, viendo que es ahora cuando nos estamos jugando todo, la situación te supera. Nos falta una victoria y un buen partido para arrancar otra vez; espero no equivocarme. El calendario parece estar de vuestra parte, y es que vuestros próximos partidos son contra tres de los cuatro últimos -dos de ellos ya sentenciados al descenso-; ahora solo falta que el equipo recupere la competitividad...El calendario no parece complicado, Galáctico Pegaso está descendido y Ciempozuelos lo tiene muy complicado -lo mismo también les pillamos habiendo descendido ya-, pero Arganda parece que no se rinde y su salvación pasa por ganarnos a nosotros -y la nuestra por ganarles a ellos-, así que el partido de Arganda será complicado. Estamos en una Tercera División muy competida y cada partido que nos queda será una final hacia el objetivo de la salvación. Aún así, si se ganan los partidos de Galáctico Pegaso y Ciempozuelos, lo mismo el partido contra el Arganda no tiene la importancia que parece ahora mismo que va a tener, ¿no crees?Son dos partidos que hay que ganar sí o sí; pero ése es precisamente el peligro de estos partidos: que los podamos dar por ganados antes de salir... Entonces nos crearán muchos problemas. Aún así, si se ganan estos dos partidos es verdad que la situación será muy diferente cuando nos enfrentemos al Arganda, pero no será fácil obtener los seis puntos. A lo largo de la temporada, te has enfrentado a cuatro filiales. ¿Se ve a los chavales de Rayo B, Getafe B, R. Madrid C y At. Madrid C con cierta envidia sana? Hombre... Cuando juegas contra ellos y ves a un grupo de gente joven, más o menos de tu misma edad, con esa ambición que tienen ellos, claro que te da un poquito de envidia. Yo estoy jugando con veteranos y no digo que no tengan ambición pero la situación es totalmente diferente; en su gran mayoría, son gente que ya han demostrado mucho, que saben muy bien de qué va esto y a los que, quizás por eso mismo, no les hace falta poner la ilusión y el trabajo que ponemos los jovenes. De hecho, Rayo, Getafe y R. Madrid están ahí arriba en los puestos altos y el At. Madrid en una posición muy cómoda; ves eso y te gustaría estar allí, pero a mí este año me ha tocado luchar por ganarme el sitio en un equipo de veteranos y te aseguro que trabajo cada día para que, ya durante la próxima temporada, mi situación sea la que este año me toca envidiar sanamente. ¿Qué ha sido para ti lo más complicado de este año rodeado de compañeros veteranos?Siendo sincero, en los equipos de Segunda B y Tercera, cuesta contar con los jóvenes en los momentos complicados; quizás porque no nos ven con la madurez y el saber de estar que tienen los veteranos -algo que es perfectamente entendible-. De todas formas, yo pienso que deberían contar un poquito más con nosotros porque, si hay algo que es cierto en el mundo del fútbol -como en cualquier otro-, es que los jóvenes somos el futuro. Tampoco digo que tengamos que ser los que tiremos del carro, pero pienso que a los jóvenes hay que darnos confianza, animarnos cuando lo necesitemos... en definitiva, ayudarnos a que nos sintamos una pieza más del equipo. En tu caso, que siempre has sido una pieza clave en todos los equipos por los que has pasado, ¿te ha costado adaptarte a esta nueva situación?Son cosas del fútbol: no siempre vas a ser imprescindible ni te van a poner las cosas en bandeja de plata. Hay miles de ejemplos de que, en el fútbol, quien trabaja consigue su objetivo -sin ir más lejos, todos conocemos el caso de Van der Vaart o Higuaín en el R. Madrid-, y pienso que son espejos en los que nos debemos mirar muchos futbolistas. El mundo del fútbol no es fácil y, si quieres llegar a algo, tienes que superar todas las dificultades que te encuentres en el camino; ése es mi pensamiento: "Si no me ponen un fin de semana, lucho toda la semana para poder estar en el once al fin de semana siguiente"; así todo el año y hasta que termine y, ni van a conseguir que me rinda, ni tampoco me van a tumbar. Tras todos estos años despuntando en el fútbol base y estos cerca de treinta partidos que llevas disputados en Tercera División este año, ¿te ves preparado para dar el siguiente paso de tu carrera?Me siento con muchas ganas de demostrar todo lo que tengo dentro, de tirar hacia adelante, de seguir con mis ganas de aprender... Este año ha sido uno más en mi carrera, pero espero que se quede en un añito de transición; me quedaré con todas las cositas buenas que he aprendido para poder demostrarlas en otro lado en el que pueda seguir mejorando y acercándome a la perfección, que siempre debe ser el objetivo. ¿Hacia dónde te gustaría dar ese paso?[ríe] El fútbol dirá; a mí me es indiferente, mientras sea un sitio en el que me valoren, en el que pueda demostrar lo que tengo y donde pueda seguir aprendiendo. En tu faceta más personal, eres un tío muy trabajador, con mucha ambición, al que le gusta ser siempre el mejor, que valora muchísimo la amistad, que siempre estás cuando alguien a quien quieres necesita de ti... Todo esto sabes reflejarlo sobre el césped, echándote el equipo a la espalda cuando hace falta hacerlo. ¿Qué aporta Alexis Urueña al grupo en el que esté?Yo creo que todo es bueno [ríe]. No sé... Transmito mucha felicidad a los compañeros; siempre estoy animando al grupo, soy un optimista enfermizo, de esos que piensan que, hasta que no pite el árbitro, nada está perdido... Durante la semana siempre estoy feliz entrenando, intentando hacer las cosas bien y, si me gano el sitio en el once en los entrenos, allí estaré dándolo todo para ayudar al equipo a ganar el partido. Si eres suplente, te cuesta un poquito más engancharte a la semana siguiente, pero ya te digo que soy de los que siempre piensan en positivo. ¿Te ha costado mucho trabajo andar todo el camino que has recorrido ya?Ha sido una temporada dura: empecé bien, jugando los primeros partidos y contando mucho incluso ya en pretemporada; luego tuve una lesión de tobillo que me mantuvo alejado de los terrenos de juego mes y medio y me cortó un poco el ritmo pero, en cuanto volví, lo cierto es que disputé prácticamente todos los partidos de la parte central de la temporada, que siempre suele ser la más tranquila -los primeros diez partidos son los que dictaminan los objetivos por los que vas a luchar, mientras que los últimos diez son los que deciden si se consigue o no el objetivo; entre medias, los equipos meten velocidad de crucero y resultan unos meses mucho más tranquilos-. Ahora, ya en la parte final, sigo contando bastante para el míster y espero poder contribuir a que el equipo se salve con los menores problemas posibles. Llevas toda la vida jugando al fútbol pero, ¿cuándo te diste cuenta de que era lo que querías hacer en la vida?Llevo jugando al fútbol desde pequeñín y siempre ha ido conmigo; entrenar después de salir de clase es una rutina en mi vida, el fútbol siempre ha estado a mi lado. Ahora mismo, tengo dependencia del fútbol; no sé qué sería de mí sin él... No me planteo una vida sin fútbol [ríe]. Si tuviera otra vida, volvería a ser futbolista; de eso estoy seguro. ¿Y cambia mucho la forma de verlo con el paso de los años?¡Claro! El año pasado lo vivía todo con una intensidad bestial; lo pasaba fatal cuando las cosas no iban bien. Este año, acostumbrado a que las cosas no vayan tan bien, vas aprendiendo a controlarte, las emociones no son las mismas; lo pasas mal si pierdes un partido pero tienes que saber llevarlo. En el fútbol hay que saber vivir las victorias y las derrotas; habrá momentos buenos, momentos malos -como éste- y momentos aún peores -que espero no tener que vivir en mi carrera-. Mirando un poco hacia el futuro, si el camino que has recorrido hasta ahora es largo, yo estoy seguro de que más largo es el que te queda por recorrer...Yo espero que empiece ya lo bueno; ojalá que, después del buen año que hice en el Poli Ejido y esta temporada en Tercera, puedan venir años mucho mejores que, en un futuro, pueda recordar con mucha alegría. Tú y yo sabemos que este verano es importante, que hay muchos proyectos en marcha y que, a poco bien que salgan las cosas, seguiremos dando guerra. Llega otro verano, se ha ido la temporada volando, hay muchos frentes abiertos y tengo muchísimas ganas de afrontarlos todos; el primero de ellos, sin duda, salvar al Alcobendas; toda película tiene final feliz y ésta no va a ser menos [sonríe]. Para cerrar con un deseo bonito, este año he tenido la gran suerte de haber podido conocerte bien y yo sé que tienes unos cuantos ex compañeros de equipo con los que mantienes una excelente relación, que son muy buenos amigos tuyos. Por mencionarte gente que yo también conozco bien, ¿qué supondría para ti volver a compartir equipo con gente como Fran Sánchez o Pepelu Villar?¡Buah! Sería cumplir un sueño: son gente que he conocido en el mundo del fútbol y con los que mantengo una relación increíble, son ya como de la familia. Hay más gente con la que me gustaría volver a jugar, pero repetir con ellos dos sería una gozada. Mi carrera es aún corta pero voy cogiendo lo bueno de cada equipo [sonríe]. Sería un sueño compartir otra vez vestuario con ellos; una alegría muy grande. Víctor Paniagua
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