Ha costado, pero finalmente tenemos a Fran Sánchez visitando synooh. Para quienes no le conozcáis, Fran es un futbolista madrileño que cumplió veinte años hace un par de meses y que juega en la RSD Alcalá -del Grupo II de la Segunda División B- en la posición de lateral derecho.  Fran es un lateral, como se suele decir, de largo recorrido: nunca descuida la faceta defensiva, pero no son pocas las veces que se suma al ataque, teniendo una enorme capacidad de desborde por banda; su uno contra uno tampoco es nada malo y, además, se desenvuelve a la perfección en el área contraria. Además, a pesar de su juventud, este madrileño suele brillar por su atrevimiento y desparpajo cuando tiene el balón en los pies, y es que poco o nada intimida a un Fran Sánchez al que estas dos cualidades le están ayudando a crecer futbolísticamente a pasos agigantados. Desde synooh, estamos totalmente convencidos de que Fran dará que hablar en los próximos años, y por eso queríamos que le conocierais un poquito mejor. Si aún así, la entrevista os sabe a poco, podéis ver su presentación en las Promesas Ocultas de Valefutbol haciendo click AQUÍ . Como persona, Fran es único: es buena gente, buen amigo, algo despistado -aunque siempre aparece en los momentos importantes-, posee una alegría enfermiza y contagiosa -feliz sería la palabra que mejor le describe-... Es uno de esos amigos a los que siempre viene bien tener cerca. Tras meses hablando de hacer esta entrevista, al fin hoy la vemos plasmada aquí; es un placer enorme poder presentaros a este pequeño gran hombre: mi hermano Fran Sánchez. Fran, quedan tres partidos para que finalice la temporada y estáis en disposición de cumplir el objetivo de la permanencia. ¿Cómo llega el equipo ha este tramo final de la liga?Ahora mismo, el equipo está con muchas ganas de salvarse, de finiquitar todo cuanto antes; hemos pasado un año muy difícil, sufriendo mucho, y hay ganas de que esto termine con final feliz. Empezamos muy bien y todos pensamos que esto iba a ser como la Tercera División y, con el paso de los partidos, nos hemos dado cuenta de que para nada es así; en Segunda B, hay que luchar mucho y cada partido es diferente al anterior. Al final, dentro de los malos momentos y baches que hemos pasado en la temporada, parece que estamos consiguiendo sacar esto adelante. Yo pienso, espero y deseo que todo quede solucionado esta semana, que consigamos ya la salvación matemática porque nos lo merecemos. En mi opinión, de los equipos que aún luchamos por la permanencia, somos los que más la merecemos, ya que tenemos un gran bloque, no nos arrugamos ante nada y estamos haciendo buen fútbol; eso hace que el Alcalá merezca conseguir la permanencia un año más en Segunda División B; nos hemos esforzado mucho y ese esfuerzo se ha visto reflejado en el campo cada fin de semana. Además, hemos tenido muy mala suerte perdiendo muchos puntos en los tramos finales de numerosos encuentros, ya sea por falta de concentración en los momentos finales, por algún que otro error arbitral, por cierta bisoñez en nuestras filas... pero pienso que nos tenemos que salvar, que somos bastante mejores que otros equipos que están con nosotros en la clasificación. De todas formas, al final lo que cuenta en el fútbol son los goles, y eso es precisamente lo que nos ha faltado este año: goles. Además, tenéis a favor vuestro que llegáis a este final de liga en vuestro mejor momento de la temporada, siendo uno de los mejores equipos de las últimas jornadas. Sí, en los últimos diez o doce partidos hemos cogido una buena dinámica de juego y de tener las cosas claras que, muchas veces, lo que realmente nos pasaba era que no sabíamos a lo que jugábamos, que había momentos en los partidos en los que el equipo se disolvía y eso era aprovechado por los rivales para derrotarnos. Ahora, gracias al míster, que nos ha sabido ir transmitiendo sus ideas, parece que el equipo ha terminado de darse cuenta de que el objetivo real de este año era la salvación y que a eso era a lo que debíamos jugar. A principio de temporada, éramos muchos en la plantilla los que teníamos en la cabeza los pájaros de meternos en play off de ascenso, pero con el paso de los partidos, nos dejamos de historias y nos dimos cuenta de que había que salvarse sí o sí, y yo creo que de eso nos dimos cuenta iniciada ya la segunda vuelta: nos hemos hecho fuertes en casa y estamos sacando resultados importantes fuera, como los empates de Oviedo y Guadalajara, habiendo tenido a los dos contra las cuerdas en muchas fases del partido. El próximo domingo os visita un Alcorcón que es campeón de grupo y no se juega nada. ¿Es tan favorable para vosotros el partido como puede parecer desde fuera?A simple vista, parece un partido fácil para nosotros, pero no nos queremos confiar porque jugará gente que no lo hace muy habitualmente y seguro que vienen a dar el cien por cien de lo que tienen, sobre todo, la gente más joven. Entonces, yo no pienso que el Alcorcón vaya a visitarnos a medio gas, sino todo lo contrario. Sí que es verdad que vendrán con una relajación que no tenían hasta esta jornada y eso puede favorecernos, pero como nos confiemos, podemos olvidarnos de sacar nada positivo; tenemos que estar metidos en el partido desde el minuto uno; cuanto antes solucionemos el partido, antes nos podremos quedar tranquilos. Será un partido un poco trampa ya que, si no conseguimos marcar pronto, los nervios y las prisas pueden apoderarse de nosotros y complicarnos muchísimo las cosas. Tenemos que ganar sí o sí. Estáis en una situación relativamente cómoda respecto a los demás equipos de abajo, pero todo lo que no sea ganar al Alcorcón -teniendo en cuenta que después visitáis el Cerro del Espino para mediros al Atlético de Madrid B-, puede repercutir muy negativamente en vuestras posibilidades, que el filial colchonero está terminando la liga como una moto...Por eso te digo que tenemos que finiquitar cuanto antes la salvación. Sacar algo positivo del Cerro del Espino va a ser complicadísimo, porque ellos se están jugando el play off de ascenso y, junto a nosotros, son el equipo que mejor está terminando la temporada en nuestro grupo. Son un equipo muy joven, con chavales de muchísima calidad que lo van a poner todo con tal de mantener viva la ilusión de ascender a Segunda División. Me repito mucho, pero pienso que el partido ante el Alcorcón es clave, porque luego visitamos a un Atlético B que está intratable y terminamos la liga recibiendo a un Racing B que también se está jugando la vida; por esa parte, hay un poquito de miedo, pero yo estoy convencido de que conseguiremos el objetivo. ¿Imponen más equipos como el R. Oviedo, el Guadalajara o el Alcorcón o un Atlético B que, quizás, tenga mayor calidad en sus filas aunque con gente mucho más joven -con todo lo que la juventud conlleva-?Son partidos diferentes: este año me he dado cuenta de que cada partido es un mundo; ya puede el rival estar en la zona alta de la tabla, en el medio o por abajo, que no tiene absolutamente nada que ver, pueden pasar mil cosas en cada partido. Si te pones a analizar al Atlético B, tiene gente muy buena técnicamente, con mucha rapidez, tremendamente hábiles... pero quizás le falta ese puntito de madurez que tienen equipos como el R. Oviedo, el Alcorcón o el Leganés y eso, en el fútbol, hoy en día, hay que tenerlo; muchos partidos se ganan por esa veteranía.  Le comentaba el otro día a Alexis si no veis con cierta envidia sana a los chavales de los filiales cuando jugáis contra ellos... Un poquito [ríe]; pero es como todo; cuántas veces me siento a ver un partido de Primera División y el lateral no tiene su día y pienso: "¡Joder! ¿Qué hace este tío aquí si es un desastre?"... Me ha pasado alguna vez este año de jugar contra alguno de los filiales y estar yo en la grada o en el banquillo y ver que el lateral del rival era un auténtico desastre, un coladero increíble y me da una rabia increíble, me frustra un poquito. De todas formas, pienso que cada uno está en el lugar en el que está por algo, y lo mismo este año yo tengo que estar en el Alcalá para ganar en madurez y poder dar un pasito más en verano hacia mi sueño. Está claro; de los veteranos también se aprende y, si este verano das el pasito de irte a un filial tendrás mucho ganado respecto a los compañeros que no hayan vivido una situación como la tuya este año, ¿no crees? La verdad es que, gracias a Dios, el año pasado estuve toda la temporada con el primer equipo y, gracias a mis compañeros -que me quieren mucho y me brindan todo su apoyo cuando yo lo necesito-, llevo dos años aprendiendo muchísimo; siempre tengo ahí a un compañero dispuesto a escucharme, a animarme, a sacarme una sonrisa o a darme un buen consejo y pienso que eso es algo primordial en un equipo: que cuando alguien esté mal moralmente haya alguien que te diga tres cosas que consigan sacarte de ese pequeño bache. Además, en el tema futbolístico, también aprendes mucho, siempre hay cosas que te sorprenden: que un tío de treinta y cinco años llegue a un balón que parecía imposible, que ganen un balón complicado por alto sin hacer falta, la buena colocación que tienen siempre los veteranos -eso son cosas que sólo se aprenden con el paso del tiempo-... Así que, si hay suerte y el año que viene estoy en un filial, tendré quizás un poquito de ventaja respecto a mis compañeros gracias a la veteranía que haya podido adquirir a lo largo de estas dos últimas temporadas. Volviendo al repaso por los tres partidos que restan para que termine la temporada, cerráis el año recibiendo a un Racing B destinado a ser uno de los que peleen con vosotros por conseguir la salvación. En caso de no haber hecho los deberes, ¿cuál crees que puede ser la clave para que no se escapen esos tres puntos de Alcalá?Será importantísimo el apoyo de la afición; esperemos que no haga falta y que lleguemos salvados a ese partido pero si, por desgracia, nos tocara jugárnoslo todo en ese partido, será una auténtica final -similar al partido en el que ascendimos la temporada pasada contra La Nucia-. Habrá que intentar que la afición esté con nosotros hasta el final, llenar el campo hasta los topes, presionar muchísimo al contrario... En momentos así es cuando hay que sacar fuerzas hasta de donde no las haya para quedarnos otro añito más en Segunda B -no te imaginas la diferencia enorme de jugar en Tercera División a jugar en Segunda B-. En caso de llegar a esa situación, será un partido complicadísimo, ya que ellos también se lo están jugando todo y son chavales, sí, pero vendrán con unas ganas increíbles de conseguir la permanencia. Yo espero que ambos lleguemos con los deberes hechos y pueda ser un partido en el que celebremos con nuestra afición que se ha conseguido mantener la categoría. En lo individual, ésta está siendo tu primera temporada en Segunda B y, aunque todos pensemos que deberías haber tenido muchísimos más minutos de los que has tenido, hay que ser consciente del peso que tienen los veteranos en estas categorías. ¿Cómo valoras tú el rendimiento individual que has tenido a lo largo del año?Bueno, la verdad es que está siendo un año duro. Llevo jugando a fútbol desde que nací y, desde que estoy federado, lo había jugado absolutamente todo en todos los equipos por los que había pasado hasta el verano de 2009, así que es jodido llegar a Segunda B con la ilusión de seguir haciéndolo -y más tras haber sido una pieza importante en el equipo que consiguió el ascenso la temporada pasada y el interés que tuvieron en que siguiera aquí este año-, y encontrarte con que no tienes los minutos que esperabas tener. Acostumbrado a jugar siempre, a ser indiscutible o a que el entrenador tire de ti en cualquier momento difícil, llega el momento en el que eso no es así, que no es tan fácil, que hay gente con más peso que tú en el equipo y hay que aceptarlo. A mí, esto me está sirviendo para madurar, para seguir creciendo como futbolista y para darme cuenta de que esto no es fácil: que hay determinados momentos en los que hay que apretar los dientes y luchar contra todas las adversidades que se te planteen en el camino. Yo ya estaba en el primer equipo el año pasado y, como te dije, tuve un papel importante en el ascenso a Segunda B; tras él, muestran un interés grande en que yo siga aquí y, claro, siendo joven, teniendo proyección y viniendo de tener un papel protagonista, decido que lo que me hace falta es seguir un añito más en Alcalá, conocer la Segunda B y ayudar al equipo a consolidarse en la categoría. Al final, me encontré con esta situación y me pilló totalmente por sorpresa, fue un golpe difícil de encajar; además, cuando lo juegas todo, entrenas con muchas más ganas, con una ilusión más grande... Lo que yo estoy viviendo este año es diferente: hay veces que te da la sensación de que todo lo que hiciste hasta el año pasado no ha servido para nada -y sé de sobra que no es así, pero cuesta quitarte la idea de la cabeza-. Yo soy una persona muy ambiciosa y siempre me gusta conseguir más y más; entonces, a veces, me da la sensación de estar perdiendo el año, pero luego lo pienso fríamente y me doy cuenta de que probablemente sea el año en el que más estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo mucho de mis compañeros y de la categoría en sí: voy adquiriendo mucha picardía que, en el fútbol, hay que ser muy listo, darte cuenta de lo que tienes que hacer en cada momento. El año pasado, por ejemplo, íbamos ganando un partido 1-0 en el minuto 89 y yo iba corriendo rápido a por la pelota para sacar y, en Segunda B, esos pequeños detalles te dan y te quitan una cantidad importante de puntos. ¿Cuál es el recuerdo más bonito que te llevas de esta temporada en Segunda División B? La verdad es que poder haber jugado en el Carlos Tartiere... Ya no sólo por el hecho de jugar, sino lo que fue el día del partido en sí -tú lo viviste también de cerca y sabes lo que digo-: te levantas, desayunas tranquilamente, te vas al Carlos Tartiere a dar una vuelta, entrenas un poquito -unos ronditos-, pisas el estadio... Ya te sientes como un futbolista grande. No estoy acostumbrado a jugar en campos así y la verdad es que es una pasada: vuelves al hotel, comes, te echas una siesta, vas al estadio, entras con el autobús hasta el garaje del estadio y tienes acceso directo al vestuario, saltas al césped, sientes un ambiente de Primera División, la gente del R. Oviedo te empieza a insultar, te empiezan a decir cosas bonitas... [ríe] Y eso a mí me encanta, eso es el fútbol puro y duro. Pero el momento más bonito del día fue el momento en el que salté al campo: estaba preparado para el cambio, di un giro sobre mí mismo de trescientos sesenta grados y dije: "¡Dios mío!", y eso que no estaba lleno del todo, pero tuve la sensación de haber comenzado a conseguir algo que siempre he soñado; es algo que no puedo describir con palabras pero, si me vieras la cara de felicidad con la que te estoy contando esto, entenderías perfectamente lo que te quiero decir. Sin duda, es el recuerdo más bonito que me llevo de esta temporada. ¿Y te ha cambiado mucho lo vivido a lo largo de esta temporada?Sí; he madurado y me he hecho más fuerte de cabeza. Yo, hasta este año, si me quedaba fuera en algún partido lo pasaba mal -pero mal de verdad, de irme del entrenamiento abatido, llegar a casa y no comer porque tenía el estómago cerrado, llamarme mis amigos y ni siquiera cogerles el teléfono...-. En ese aspecto, pienso que he madurado; lo he pasado mal pero me sirve para coger más fuerzas y decirles: "Conmigo no vais a poder", y llegar el lunes y entrenar más fuerte que ninguno para demostrarles y demostrarme a mí mismo que Fran Sánchez tiene calidad y actitud más que de sobra para hacerse con el puesto en el equipo en el que esté. Y, al final, a base de currar, se consigue todo, y no hay otra; el míster termina dándose cuenta de que mereces tener minutos. Como tires la toalla, ya el entrenador te tacha directamente; yo no la he tirado, he luchado con lo que tenía y, poco a poco, he ido entrando en los planes del míster, así que estoy contento porque nadie me ha regalado nada de lo que he conseguido este año. ¿Piensas que los entrenadores deberían ser un poquito más valientes en estas categorías? Impacta un poco el hecho de que, exceptuando los filiales, la gente joven tenga más minutos en Primera División que en Segunda B...La verdad es que da mucha rabia; no sabes la de veces que he pensado: "¡Joder! ¿Qué hago aquí? ¡Quiero estar en un filial!", a lo largo de la temporada. Yo pienso que los entrenadores no es que tengan miedo, sino que ellos también se juegan el puesto cada domingo. Yo entiendo que no es lo mismo quitar a un chaval que quitar a un veterano importante en la plantilla; un chaval te hace un penalty en el minuto 90 que supone la derrota del equipo y no te vuelve a jugar mientras que, si lo hace un veterano, ahí estará el domingo siguiente salvo que el penalty haya ido acompañado de una roja. Mi entrenador confía en la gente joven pero, a veces, el equipo necesita otras cosas, no gente joven. 2009/2010 está siendo tu tercer año en Alcalá, donde cerraste una primera temporada enorme en el División de Honor que te sirvió para que cerrases tu etapa juvenil al año siguiente siendo miembro importante del primer equipo, en Tercera División -como decíamos antes-. ¿Qué tal la experiencia de tener continuidad en Tercera División siendo aún juvenil? Si te digo la verdad, el año pasado no lo valoraba. Yo veía algún partido del Castilla, del Atlético B y de algún otro filial en Segunda B y pensaba: "¡¿Qué hace esta gente aquí?!"; luego yo jugaba en Tercera y lo veía todo muy inferior, pero ahora miro atrás y pienso: "El año pasado estuvimos primeros todo el año, ganando en la mayoría de ocasiones con marcadores abultados y dando buenos recitales de fútbol"; ahora, si pudiera, volvería atrás en el tiempo y volveríamos a ascender y comenzaría todo de nuevo [ríe]. Pero un ascenso a Segunda B siendo juvenil fue algo increíble, muy bonito; lo cambiaría por muy pocas cosas. El Tartiere fue el momento más bonito del año, pero el ascenso es el mejor recuerdo de mi carrera. De Tercera a Segunda B ya lo hemos hablado pero, ¿es grande el salto de División de Honor a Tercera?No, no es grande; pero son dos categorías muy diferentes. Yo, en División de Honor, me veía físicamente más fuerte que muchos de mis rivales, tenía muchísima confianza y todo me salía bien, entonces era todo una pasada. En Tercera, por el contrario, no tenía tanta confianza de intentar hacer cosas que no estuviera seguro al cien por cien de que fueran a salir; pero hay que ir poco a poco, porque la confianza se va adquiriendo con el paso del tiempo y, sobre todo, en los partidos. En Tercera hay gente muy buena, pero el fútbol es mucho más lento y los partidos son de más lucha... te puede venir mejor o peor según el tipo de jugador que seas, pero aprendes cosas en ella que no se aprenden en División de Honor. Vamos a cambiar un poco el rumbo de la entrevista; son muchos ya los años que llevas jugando al fútbol -pasando por Valleaguado, Coslada y, ahora, el Alcalá-. ¿Qué tiene el fútbol para enganchar de la forma que lo hace? Yo pienso que es algo que sientes desde pequeñito: eso de levantarte un sábado por la mañana y pensar: "Me apetece ir a entrenar" o "Me apetece ir a jugar"... Eso tienes que tenerlo, yo pienso que no hay ningún jugador que esté en la elite al que no le guste el fútbol. Cualquier chaval, hoy en día, al que le guste un poquito el fútbol, le propones ir a jugar -sea el momento del día que sea- y te dice que sí sin dudarlo; es un sentimiento que hay que tener y, si no lo tienes, pienso que jamás llegarás a ser futbolista. De todas formas, lo más importante es tener ilusión: si no tienes ilusión, en el fútbol, nunca vas a conseguir nada por muy bueno que seas, porque nunca te vas a querer superar a ti mismo. El día que no tengas ilusión, deja el fútbol, porque no vas a conseguir nada. ¿Siempre tuviste claro que el fútbol era a lo que te querías dedicar?El cambio de chip tuvo lugar el primer año que entrené en Alcalá: empecé a entrenar en agosto y ese verano fue el primero en el que me planteé que quería ser futbolista; de hecho, fue Alexis quien me lo planteó. Yo, hasta entonces, lo de ser futbolista lo había visto siempre muy lejano y muy complicado; era como que se me quedaba todo demasiado grande. Y eso que yo me veía buen futbolista; recuerdo que siempre escuchaba a los padres de mis compañeros comentarios del tipo: "Joder, el Fran, qué bueno es" [ríe], pero supongo que son cosas que pasan con mucha gente cuando eres pequeño. Volviendo a lo que te contaba, Alexis, ese verano, me comió mucho la cabeza, me ayudó mucho; nos fuimos los dos al Alcalá y me hicieron contrato y tal. Al final, cuando comenzó la temporada, llevaba apenas cuatro partidos de liga y me veía bastante por encima de gente que me sacaba dos años e, incluso, de gente que jugaba en el R. Madrid, en el Atlético, en el Rayo... Fue cuando sentí eso cuando dije: "¡Dios! A ver si voy a ser bueno de verdad y valgo para esto..." [sonríe]. Hay que ser humilde, pero hay que creer en las posibilidades de uno, si no, mal vamos. Ese año apostaron por mí en Alcalá y yo respondí con un gran año y comencé a sentirme futbolista. El fútbol es lo que me gusta, por lo que me levanto y por lo que vivo. Yo, con la edad que tengo, si no tuviera fútbol, no sería feliz; es como quien lo deja con la novia y se siente mal, pues yo igual: "Sin fútbol, no soy feliz". Fran, ¿y ha cambiado mucho tu forma de ver el fútbol con el paso de los años?¡Sin duda! Sobre todo, este año. Esta temporada me he dado cuenta de que el fútbol se juega más con la cabeza que con los pies; tienes que tener claro lo que quieres hacer en cada momento porque, si no piensas con la cabeza y son los pies los que te llevan a ti, estás perdido. Si tú piensas lo que quieres hacer antes de coger la bola, luego va a ser todo mucho más fácil tanto para ti como para el compañero que tengas al lado; hay partidos que requieren un ritmo más tranquilo, pausarlo y dejar que todo vaya por los cauces normales y momentos en los que necesitas salir con velocidad, o hacer un cambio de juego, o dar un pase largo... Pero es imprescindible que sepas lo que vas a hacer antes de que el balón te llegue a los pies. ¿Y queda algo del Fran que comenzaba a jugar en el Valleaguado siendo un crío de seis años? [sonríe] Yo creo que sí queda algo; es más, pienso que las ganas y la fuerza con la que empecé, nunca las voy a perder, porque yo soy así. Soy un futbolista que nunca deja de correr; de pequeñito puede ser que la pegara mal, que fallara en los controles, pues acababa de empezar a jugar, pero esas ganas de correr y de dejarme la vida en los partidos siguen en mí desde entonces y, si tengo que darme tres carreras por un compañero, me las voy a pegar sin dudarlo [sonríe]. ¿Y estás preparado para subir el próximo escalón en tu carrera futbolística?Sí, yo pienso que este año ha sido muy importante. Estar un año entero entrenando y jugando con una plantilla de Segunda B me ha servido para aprender y madurar mucho. Pienso que tengo muchas cualidades para seguir jugando en Segunda B y, por qué no, a un mayor nivel. Este año he ganado muchas cosas: hay situaciones en las que, el año pasado, me hubiera dado una carrera, mientras que este año me evitaba la carrera con una buena colocación; aprendes cuándo tienes que entrar a un rival y cuándo tienes que aguantarle; dónde puedes y dónde no hacer faltas... en definitiva, ganas picardía. Lo que el año pasado nos costaba un susto, este año, ante rivales de mayor entidad, nos cuesta un gol, entonces tienes que andar mucho más pendiente de esos pequeños detalles. ¿Y tienes claro hacia dónde te gustaría dar ese próximo paso?Esto es algo que hemos hablado ya en más de una ocasión tú y yo, pero a mí me encantaría poder recalar en un filial de cara a la temporada que viene y poder tener la oportunidad de trabajar por y para el equipo; estoy totalmente seguro de que no se van a arrepentir, porque voy a dar lo mejor de mí. El año pasado tuve la ilusión de irme, existió la posibilidad hasta el último momento, y finalmente no se pudo por un desacuerdo entre los clubes, y esta temporada no puedo dejar que el tren vuelva a escapárseme. Yo estoy totalmente seguro de que, si me voy, voy a aprovechar la oportunidad: voy a trabajar bien, voy a luchar como nunca y voy a rendir. ¿Hasta dónde piensas tú que puede llegar Fran Sánchez en el mundo del fútbol a poco que la suerte te acompañe?Es una pregunta difícil, ¿eh? Todo jugador que llega a donde yo lo he hecho con mi edad sueña con poder llegar a jugar en Primera División, pero hay que ser humilde y un poquito inteligente. En el fútbol, las cosas se consiguen paso a paso; no puedes subir dos escalones a la vez porque lo mismo te tropiezas y vuelves al primero, y no quiero que todo lo que he ido consiguiendo se vaya al traste; me gustaría ir paso a paso, cogiendo confianza en mí mismo y, por qué no, en unos años, poder estar en Primera o Segunda División. A nivel personal, Fran, eres un chaval muy extravertido, trabajador, competitivo, ambicioso, que contagia alegría... ¿Tú piensas que consigues reflejar todas estas cualidades sobre el terreno de juego y contagiar a tus compañeros de ellas?Sin duda; soy un jugador que anima muchísimo a mis compañeros -pienso que es vital hacerlo tanto si tu compañero está haciendo las cosas bien como si no-; transmito mucha fuerza y mucha garra -también importantísimo en un campo de fútbol, que hay momentos en los que estás físicamente fundido y un grito de ánimo de un compañero hace milagros-; transmito mucha alegría; estoy siempre de risas -cuando la situación lo requiere y permite-; hacer grupo es muy importante también -nada de estar por encima de nadie, sino ser uno más-; siempre hay que sumar -nada de rajar entre los compañeros-... Hay una serie de cosas que son así y no tienen vuelta de hoja. Vamos a ir cerrando, ¿qué es lo mejor y lo peor que te ha dado el fútbol?Una cosa muy importante que me ha dado el fútbol es que me ha hecho cambiar totalmente de persona para bien; yo, de no ser por el fútbol, ahora sería un macarrilla [ríe]; tenía un concepto de vida que era estar en el barrio armándola, salir todos los fines de semana a lo bestia... y no tenía un más allá en la vida ni un qué haré mañana. El fútbol me ha dado muchísima madurez, me ha hecho quererme mucho a mí mismo y querer mucho a mi madre, que me he dado cuenta de que, como a una madre, no vas a tener a nadie y que, sin ella, nada del fútbol sería posible. Gracias al fútbol también he conocido a Alexis, que es mi hermano, y lo quiero mogollón. Hay momentos de la vida en los que necesito a un buen amigo y él es el que siempre está ahí y, aunque nunca se lo diga, aprovecho la ocasión para decirle ahora que le quiero mucho [ríe]. Ya para terminar, un pequeño test para conocerte un poquito mejor:-¿Cómo te definirías como persona en tres o cuatro palabras?: Luchador, alegre, buen amigo e ilusionado con el fútbol -¿Y como futbolista?: Muy físico -con todo lo que ello conlleva-, muy trabajador y con una buena capacidad de desborde -soy también muy rápido- -¿Un referente en el mundo del fútbol?: A mí siempre me ha gustado Sergio Ramos pero, últimamente, he perdido un poco esa fijación; según me voy acercando a mi sueño, voy fijándome más en lo bueno de cada uno y, como compilación de eso obtenemos un Fran [ríe]-¿La persona que más te ha marcado?: Luis López, un compañero de mi equipo -¿El mejor consejo que te han dado?: Que lo haga fácil siempre -¿Un equipo?: El Real Madrid -¿Un cantante o grupo musical?: Maldita Nerea -¿Una película?: Pearl Harbour -¿Un deseo para la temporada que viene?: Jugar en un buen filial Víctor Paniagua
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
|