Álvaro Traver es un futbolista valenciano nacido en 1993 que juega actualmente en la UD Levante; este, por tanto, su primer año como juvenil, un año en el que comenzaba enrolado en las filas del Juvenil B, de Liga Nacional, pero en el que destacó desde un principio por su enorme calidad, algo que hizo que al cabo del primer mes de competición, estuviera jugando ya en División de Honor, equipo en el que militó ya toda la temporada -siendo, además, un habitual en los entrenamientos del filial, con el que llegó a debutar-.  En lo personal, Álvaro es un tío muy majo: es buena gente, puedes contar con él cuando necesitas algo de él, siempre está pendiente de lo que pasa a los suyos... Además, es un tío muy cachondo con el que no es difícil pasar ratos divertidos, con lo que cualquier persona que pueda contarle ente sus amigos puede considerarse afortunad@. No me gustaría pasar sin destacar su impaciencia, otro de los rasgos que definse su personalidad. En lo deportivo, Álvaro es de esos fútbolistas que se deja en cada entreno y cada partido todo lo que tiene. Tiene bien afinado el olfato goleador, va bien por alto y aporta muchísimas más cosas al equipo que sus goles, siendo siempre una pieza clave en cada vestuario por el que ha pasado hasta ahora. Tenemos hoy en synooh a un chaval al que todos conoceréis dentro de no mucho tiempo; es un placer poder presentaros hoy a alguien que es para mí como mi hermano pequeño: Álvaro Traver.
Álvaro; comenzabas la temporada con el Juvenil B y, apenas diez meses después, has llegado a debutar con el filial en Tercera División. ¿Estás contento con la temporada que has realizado a nivel individual?La verdad es que sí; ha sido un buen año. Estoy muy contento porque he cumplido con todos los objetivos que me había propuesto antes de comenzar la temporada, como son acabar la temporada como miembro del equipo de División de Honor, debutar con el filial en Tercera y, por supuesto, ir al Campeonato de España de selecciones autonómicas. Todo esto es algo que me alegra, ya que es fruto del esfuerzo y del trabajo bien hecho; si no fuera por eso, no habría conseguido nada. De todas formas, tengo clarísimo que aún me queda mucho por aprender y que debo seguir trabajando con pico y pala para poder terminar satisfecho en cada una de las muchas temporadas que todavía me quedan por delante. ¿Qué supuso para ti el debut en Tercera?Mi debut en Tercera División fue un día muy especial: tras entrenar bastantes semanas con ellos, el míster me confirmó que estaba citado para el partido el día antes. Fue uno de mis días más felices en lo que al fútbol se refiere, enseguida me sentí muy motivado para el choque. Estaba en una situación en la que debutar en Tercera División era casi una obsesión para mí y finalmente lo conseguí: tan solo fueron quince minutos, pero puedo decir, sin duda, que fueron los quince mejores minutos de la temporada [sonríe]. Como decíamos, comenzabas la temporada con un Juvenil B que ha estado todo el año en el grupo cabecero de Liga Nacional. ¿Con qué objetivos comenzaba el curso Álvaro Traver?El comienzo de año fue un poquito complicado tanto por el cambio de categoría como por las lesiones, que no me respetaron demasiado en los primeros compases de la temporada. La idea que yo tenía cuando comenzó la pretemporada era terminar jugando todo lo que pudiera con el equipo de Liga Nacional -ya que soy juvenil de primer año- y poder disputar algún partido con el equipo de División de Honor pero, viendo el protagonismo del que gozaba en el equipo, no tardé en marcarme objetivos mucho más ambiciosos como son los que ya te dije antes. Apenas había pasado un mes y, siendo juvenil de primer año, estabas ya inmerso de lleno en las filas del equipo de División de Honor. ¿Te esperabas ascender tan rápidamente a las filas del Juvenil A?Siéndote sincero, no. Sí que esperaba jugar partidos con ellos, pero no convertirme en miembro de pleno derecho del Juvenil A y menos aún hacerlo con la rapidez que lo hice, pero pude aprovechar la oportunidad del míster y acoplarme rápidamente al equipo debido, sobre todo, al buen rollo que hay en el grupo. El equipo ha estado en una situación cómoda todo el año y, al final, ha terminado octavo; muy lejos del descenso pero aún más lejos de los puestos que dieron derecho a disputar Copa del Rey. ¿Qué piensas tú que le ha faltado al equipo para estar luchando por los puestos altos de la clasificación?Creo que podemos estar contentos con la temporada que hemos hecho; sí que es cierto que había equipo para haber estado bastante más cerca de los equipos de cabeza -como hicimos en la primera vuelta de la liga-, pero creo que no se nos puede echar nada en cara. Pienso que nos ha faltado garra en algunos partidos clave y también ganas de conseguir el objetivo esperado, que era meterse en Copa del Rey. De todas formas, no vamos a poner ninguna excusa, podríamos haber terminado perfectamente entre los tres primeros y no lo hemos hecho, así que tocará volver a luchar por ese mismo objetivo la temporada que viene. Ahora que han pasado ya unas semanas desde el final de la liga, ¿cuál es el balance que se hace de cómo ha ido el año a nivel colectivo?El balance es, como te decía en la respuesta anterior, positivo. Nos habría gustado acabar un poquito más arriba pero estamos contentos con lo que hemos hecho. Además, el buen rollo ha reinado en el grupo durante toda la temporada y eso es algo que siempre ayuda a que vayas a entrenar con más ganas y, por tanto, estés mucho más predispuesto a seguir absorbiendo y aprendiendo cosas. Mientras que termina la Copa del Rey, es tiempo de disputa de muchos torneos. ¿Qué es lo mejor y lo peor de este tipo de torneos y cuál es el mejor recuerdo que guardas de alguno de ellos?Viene bien siempre jugar algún torneo después de la liga, pero considero que tampoco debe sre algo excesivo ya que, después de todo el año jugando, los futbolistas estamos bastante cargados -tanto física como psicológicamente- y es bueno desconectar del fútbol aunque sea por unas pocas semanas. Hablando de torneos, el verano pasado te proclamaste mejor jugador del COTIF -uno de los más prestigiosos de categoría juvenil para quienes no lo conozcan- y, además, lo hiciste sin haber podido disputar la final por lesión. ¿Qué supuso para ti aquel galardón?Para mí, supuso una gran alegría, ya que retirarme lesionado en la semifinal con el partido resuelto y sabiendo que estaríamos en la final pero yo no podría disputarla fue un palo muy grande, aunque estaba contento por el equipo -eso no hace falta decirlo-. Cuando estábamos en la entrega de trofeos y escuché mi nombre como mejor jugador no me lo creía, fue algo muy emocionante por lo inesperado del premio ya que, como decíamos antes, es muy difícil que te den un premio de ese tipo sin haber disputado la final. De aquí a dos meses, estaremos ya inmersos en la temporada 2010/2011, tu segundo año como juvenil, en la que comenzarás ya como miembro de pleno derecho del equipo de División de Honor. ¿Qué objetivos te marcas de cara a esta próxima temporada?El objetivo más importante de la próxima temporada es, si se puede, terminar jugando con el filial. Aunque hay más objetivos como poder acudir nuevamente al Campeonato de España de autonomías, estar en los puestos altos de la clasificación con el División de Honor y, por qué no, poder entrenar habitualmente con el primer equipo o acudir con ellos a algún amistoso... ¿Ves lejano el salto al filial?Yo soy optimista; si sigo trabajando como hasta ahora pienso que es un objetivo que está totalmente a mi alcance. La pasada semana se vivía en el club una de las mayores alegrías de los últimos años con el ascenso del primer equipo a Primera División. ¿Cómo vivió este ascenso Álvaro Traver?Sentí una alegría y una emoción inmensas. Tras la gran temporada que había hecho el equipo, se merecía el ascenso pero no las tenía todas conmigo tras el pinchazo de Irún. Así que ascender a falta de una jornada ha sido un alivio. El gran activo de este Levante es el gran grupo con el que cuenta la primera plantilla, que es la causa fundamental del éxito.  Estuve presente en el estadio en el partido contra el Castellón y fue un día tremendamente emotivo para todo el levantinismo: el estadio estaba lleno hasta los topes, la afición fue el jugador número doce del equipo y, al final, tras el empate del Betis en El Helmántico, conseguimos el ascenso matemático. Fue un día de fiesta y alegría para todos. Con el primer equipo en la máxima categoría, ¿es tiempo de pensar en colocar al filial en Segunda División B?Tras el ascenso a Primera del primer equipo, es un buen año para intentar el objetivo de devolver al filial a Segunda División B. Este año no se ha estado lejos del play off de ascenso, pero el mal final de campaña nos condenó a pasar una temporada más en Tercera. Seguro que la próxima temporada estamos mucho más cerca en el caso de que no lo consigamos. Hace ya más de diez años que juegas a fútbol federado. ¿Qué queda de aquel Álvaro que comenzaba a dar patadas a un balón en Algemesí?Mi padre me federó con tan solo seis años en el equipo de mi pueblo, el Racing de Algemesí. Era un niño y, como a mi padre le encanta el fútbol, decidió que yo empezara en esto prontito, aunque he de reconocer que yo estaba encantado con poder jugar también [ríe]. La verdad es que, tras tantos años jugando, aún me acuerdo perfectamente de mis primeros días en un equipo y queda en mí esa misma ilusión que tenía por poder seguir jugando siempre a este deporte. Fue en tu pueblo donde disfrutaste de tus primeros años en el mundo del fútbol hasta que, en infantil de primer año, se fija en ti el Valencia. ¿Cómo recuerdas aquel momento?Fue, sin duda, el mejor momento de mi vida hasta aquel entonces. El director deportivo del Valencia nos comentó que se habían fijado en mí y fue una alegría enorme. Fue un sueño hecho realidad, ya que todos los niños deseaban lo mismo. Pero el sueño se truncó y, tras un añito en Valencia, fichas por el Plus Xátiva... ¿Cómo te afectó la salida del club valencianista? El año en Valencia fue complicado: era un niño y me afectaban muchas cosas, como los desplazamientos hasta la ciudad deportiva del Valencia tres días a la semana -que me quitaba todo el tiempo que tenía para hacer los deberes y las cosas de clase-. Aún así, como era lo que había querido siempre, me sacrifiqué como nunca por intentar seguir creciendo dentro del club. A final de temporada, me comunicaron que no querían contar conmigo para el equipo de la Liga Autonómica Infantil, sino que me cederían a otro equipo dependiente del Valencia, pero no acepté. Recuerdo que aquella semana fue un infierno para mí, hasta que mi padre me dijo que el Plus Xátiva estaba interesado en mí y no dudé en fichar e irme. Pasas tu segundo año de infantiles en Xátiva y regresas a tu pueblo, donde pasas tu primera temporada como cadete para, a final de temporada, fichar por el Levante. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando fichas por el club granota?Tras hacer un muy buen año con el Cadete A del Racing, en mi pueblo, el Levante se fijó en mí y me dijeron de ir a probar. El día del partido estuve bastante nervioso pero, a la vez, tranquilo porque sabía que estaba capacitado para hacerlo bien y poder quedarme en el club toda la temporada. Tras el partido, se pusieron en contacto conmigo para firmar la ficha, algo que hice con mucha alegría, no tuve ninguna duda a la hora de venirme para el Levante. Termina tu primer año en el Levante y te llama el R. Mallorca para que comiences con el club bermellón tu etapa juvenil. Te llegas a ir a la isla y la noche antes de firmar el contrato decides no hacerlo. ¿Qué se te pasó por la cabeza? ¿Qué fue lo que terminó de convencerte de no irte a las islas?Hice un gran año con el Cadete autonómico en el Levante y mi representante me comunicó que el R. Mallorca estaba muy interesado en mí; fue, como siempre digo, la recompensa al trabajo bien hecho; yo estaba totalmente seguro de que quería irme para las islas, fue una alegría enorme, así que, tras la última semana despidiéndome de mi familia y amigos, cogí un vuelo para Palma. Estuve un mes en Mallorca; al principio, fue un poco difícil para mí, pero conforme fueron pasando los días, conseguí acoplarme mejor. En mi última semana allí, mi representante Eduardo Llanos -acompañado de su mano derecha Jesús Briones-, que me han ayudado muchísimo en todos los aspectos, me comunicaron que estaba preparado un contrato que me uniría por cuatro años al club bermellón y ahí fue cuando me entró el cague [ríe]. Lo pensé muchísimo esa noche y, a la mañana siguiente, llamé a mi representante y le dije que no quería firmarlo, que no estaba seguro de ello y que no quería quedarme en Mallorca sin estar seguro al cien por cien de que iba a estar a gusto. No fue culpa del R. Mallorca, ya que se portaron muy bien conmigo y me cuidaron bien allí y, además, tenía la suerte de que mis tíos y mis primos viven allí y podía contar con ellos para lo que fuera, pero no estaba seguro de quedarme y me volví para el Valencia.  Tu primer año allí es bueno y terminas como máximo goleador del Cadete A. ¿Cómo recuerdas aquella temporada?
Fue una de mis mejores temporadas como futbolista, sin duda. Tras un comienzo de curso un tanto flojo, fui mejorando poquito a poco con el paso de los partidos hasta terminar la liga como máximo goleador con diecinueve tantos gracias, sobre todo, al gran bloque que teníamos. Tengo muchos recuerdos de aquella temporada y todos son muy buenos.
¿Te tomas la llegada al club como la reválida definitiva para poder seguir soñando con el fútbol profesional?
Sí y no: está claro que recalar en un club como el Levante es una oportunidad para seguir creciendo en el mundo del fútbol; además, estar en un club profesional te acerca lógicamente a esa posibilidad de poder dedicarme al fútbol en serio. Aún así, tampoco lo veía como si fuera la última oportunidad que, con quince años que tenía cuando llegué, quedaba aún mucho tiempo por delante como para dar por cerrado el capítulo futbolístico si la aventura salía mal.
¿En qué momento te das cuenta de que ese paso es posible?
Ha sido esta temporada cuando lo he hecho; este año he ganado mucho en autoconfianza y me he dado cuenta de que las cosas salen si trabajas bien, así que es ahora cuando sé que de mí depende poder lograr mi sueño, que no es otro que ser futbolista profesional y poder vivir de este deporte.
Ya este año, siendo juvenil de primero, has llegado a debutar con el filial como decíamos antes. ¿Hasta dónde sueñas con llegar?
No hay duda: mi sueño es poder llegar a jugar en la Primera División de nuestro fútbol. Sé que es algo que depende de mí y que puedo conseguir si me esfuerzo lo suficiente. Ojalá pueda decirte dentro de unos años: "Lo he conseguido, Vic". Con el buen trabajo que has realizado estos dos años en el Levante, han comenzado a contar contigo para formar parte de la selección autonómica valenciana -tanto la pasada temporada como ésta-. ¿Qué supone para ti poder representar a tu comunidad y qué experiencias y recuerdos guardas de tu presencia en la selección? Jugar con la selección valenciana era una de mis ilusiones. El año pasado ya tuve la suerte de poder disputar algunos partidos y, este año, tras la buena temporada y el gran trabajo que he realizado, he podido acudir al Campeonato de España. Recuerdo la alegría que sentí cuando me dijeron que estaba seleccionado; enseguida llamé a mi padre en cuanto me enteré [ríe]. La primera fase del campeonato se hizo en Asturias y guardo momentos fantásticos de mi estancia allí, como compartir habitación con un tío que es enorme tanto en lo personal como en lo futbolístico, el gran Toni Soler. Además, nunca se me olvidará el partido que disputamos contra Asturias, la anfitriona, en el que nos expulsaron a tres jugadores de manera bastante más que rigurosa y, aún así, no fueron capaces de ganarnos el partido tras el gran derroche físico que hicimos.  A lo largo de tu carrera, habrás tenido momentos mejores y peores pero siempre has tenido gente en la que apoyarte para superar lamentos y con la que compartir alegrías. ¿Cómo es Álvaro cuando está por ahí con sus amigos?
El mundo del fútbol -como todos- está lleno de buenos y malos momentos. Cuando estoy con mis amigos, todo es diferente. Si he tenido un mal día, me olvido de todo gracias a ellos; me doy cuenta de que tan solo ha sido un día y que, al día siguiente, tengo que currármelo un poquito más. Además, como la mayoría de mis amigos son también futbolistas, comentamos muchas anécdotas de cada uno y nos reímos un poco de las cosas graciosas que nos suceden; son mis amigos para todo y eso es lo que hace que sean tan importantes para mí.
Ni que decir tiene que entienden perfectamente tu pasión por el fútbol...
¡Está claro! Ellos también lo practican y sienten la misma pasión por él que yo. ¡Somos locos del fútbol! ¿Quién ha sido tu apoyo más fiel en los malos momentos? Hay mucha gente que me apoya: mi familia, mis amigos... es algo que valoro mucho. Aún así, hay una persona que me ha ayudado en todo desde pequeño, que me ha acompañado donde hacía falta, se ha preocupado siempre por mí... Y ése es mi tío Rafa; doy las gracias de tener un tío como él ya que, si no fuera por él lo hubiera pasado mucho peor en unos cuantos tramos de mi vida. Me siento muy afortunado de tenerle.  Seguro que, además de tu tío, entre toda esa gente que te ha apoyado hay más de una persona con la que hayas compartido equipo... Tienes razón, a lo largo de todos estos años, he coincidido con chavales que son enormes tanto en lo futbolístico como en lo personal pero, si tuviera que destacar a alguien, ése sería sin duda Rubén García, ya que coincidí con él por primera vez en Xativa -en infantiles- y compartimos vestuario desde entonces, por lo que tengo con él una relación más estrecha si cabe que con los demás. Es uno de mis mejores amigos, nos hemos echado muchas risas juntos, también nos hemos apoyado en los malos momentos y, además, es un grandísimo futbolista.
Por el lado contrario, ¿eres demasiado alocado para celebrar las alegrías?Hombre, si la ocasión lo merece... [ríe] Siempre está bien celebrar las alegrías con toda la gente que te quiere. Aún así, no he tenido la ocasión de poder celebrar éxitos verdaderamente importantes; ojalá prontito pueda decir lo contrario. Pero para alegría, la que te llevas cada vez que consigues que te den un masaje... que te gusta más uno que a un tonto un lápiz... [rísas] ¡Tienes toda la razón del mundo! [ríe] ¡Me encantan los masajes! Siempre ando preguntando a todo el mundo para conseguir que me masajeen los pies... Y la verdad es que lo consigo bastante a menudo [ríe]. Cambiando de tema y ya cerca de ir cerrando, Isra me ha pedido que te pregunte por tus botas, personalizadas con tu nombre y con las banderas de España y la Comunidad Valenciana -una en cada pie-. ¿Tienen algún significado especial para ti? En ellas llevo puesto mi apellido -Traver-, que es mi seña de identidad y, como bien dices, llevo las banderas de España y la Comudad Valenciana, señas de identidad de mi país y mi tierra, lugares de los que estoy muy orgulloso de ser. ¿Qué significado tiene para ti la palabra fútbol?Todo; el fútbol para mí lo es todo: mi alegría, mis comederos de cabeza, lo que ocupa mi tiempo, lo que me hace sentir bien... En mi caso, el fútbol es mi vida. ¿Qué es lo más bonito que has vivido en él?Sin duda, la infancia. Cuando eres pequeño, disfrutas como el que más y esos momentos de mi vida son los que más recuerdo. El fútbol es para disfrutar y pasártelo bien y cuando más disfrutas es cuando eres pequeñajo. Ya para terminar -habida cuenta de que ya has hecho el test de Fuera de Juego {haz click AQUÍ si quieres verlo} y es tontería hacer otro ahora-, si tuvieras que cambiar una sola cosa del fútbol con la intención de mejorarlo, ¿cuál sería?Realmente, no haría ningún cambio importante; el fútbol me gusta por ser como es ahora mismo. Si acaso, intentaría introducir alguna novedad tecnológica que pudiera ayudar a los árbitros a ser más justos en todas sus decisiones; que es imposible verlo todo y todo lo que ayude a solventar sus equivocaciones sería bienvenido. Víctor Paniagua
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