|
Nacido en Murcia hace veinticinco años, Andrés Fernández es uno de esos futbolistas cuyo triunfo tiene detrás una gran dosis de trabajo. Tenerife, Mallorca, Huesca y Pamplona han sido testigos de ello.  Hoy en día, no hacen falta presentaciones para el portero murciano. Tras alzarse con el Trofeo Zamora de la Liga Adelante la pasada temporada defendiendo los colores del Huesca, Osasuna y Mendilíbar decidieron que ésta sería su temporada y, aunque comenzó el primer partido en el banquillo, el destino quiso que la oportunidad de Andrés estuviese en el Vicente Calderón... Y vaya si la aprovechó. Saltó en el minuto 44 sustituyendo a su compañero Asier Riesgo y echó el cerrojo a la portería osasunista con un partidazo espectacular. A partir de ahí, su historia es sabida por todos. En esta entrevista, os invitamos a conocer lo que hizo Andrés hasta su llegada al primer equipo de Osasuna e intentaremos conocer a la persona que se esconde tras el portero. Os dejo con mi amigo Andrés Fernández. Andrés, han tenido que pasar casi cuatro años -desde aquel 21 de octubre de 2007 en el que debutaras en Primera División en Almería- para que tuvieses la oportunidad real de luchar por la titularidad en la portería de Osasuna. ¿En qué ha cambiado Andrés Fernández desde entonces?Pues ha ido madurando poco a poco; ha ido cogiendo experiencia, tranquilidad, poso... Al final, se suman un conjunto de cosas que vas adquiriendo con los años y que te van dando esa madurez de la que hablaba. En eso ha cambiado Andrés Fernández.  ¿Se te ha hecho muy larga la espera por este momento?
Quizás uno sueña con ser como Casillas y debutar en Primera con diecisiete años, pero yo creo que, aunque haya gente a la que le resulte muy fácil hacerse un sitio en Primera, la mayoría tenemos que trabajarnos esa oportunidad. Mi idea siempre ha sido la de trabajar y trabajar. Lo que menos me preocupaba era llegar con veinticinco o con treinta; no tenía ansiedad por llegar.
Habías llegado a Pamplona precisamente en el verano de aquel 2007 en el que pudiste debutar en la máxima categoría. ¿Cómo recuerdas tu primera toma de contacto con Tajonar?
La primera vez que llegué a Tajonar, para mí, fue todo nuevo. Venía de un equipo como el Mallorca en el que sí que es cierto que la cantera se prepara bien pero, cuando llegué a Osasuna, esto era totalmente diferente en todo. Además, en el Promesas siempre se acoge muy bien a la gente que viene de fuera, la afición está muy involucrada con el filial... La verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de mi llegada a Tajonar.
 ¿Qué buscaba Andrés Fernández cuando aceptó la propuesta de Osasuna?Buscaba dar un pasito más. En Mallorca, estaba jugando en Tercera y me ofrecieron renovar, pero salió la opción de venirme al Promesas y, como quería seguir avanzando pasito a pasito, decidí venirme a Osasuna, jugar en Segunda B y tratar de seguir labrándome un nombre en el mundo del fútbol. Llegas a Pamplona con veinte años, enseguida te haces con la titularidad indiscutible de la portería del Promesas, entrenas habitualmente con el primer equipo, debutas en Primera División... ¿Qué es lo más importante en ese momento para que no despegues los pies del suelo? Lo más importante es saber que, en el fútbol, un día estás arriba y otro día estás abajo, que la futbolística es una carrera con muchos altibajos. Uno tiene que mantener una constancia en el trabajo -tanto físico como mental- dándole, en el caso de los porteros, una importancia aún mayor al trabajo mental. Cuajas dos años muy buenos en el Promesas y empiezan a surgir las primeras voces que piden una oportunidad para Andrés Fernández en el primer equipo. Sin embargo, el club plantea la posibilidad de una cesión que no llegó a concretarse. ¿Cómo viviste tú aquel verano de 2009?La verdad que ese verano fue para mí, en cuanto a lo deportivo, el verano más duro. Tenía varias opciones de Segunda División para irme cedido; al final, nos decantamos por una -por la que estuvimos esperando mucho tiempo- que finalmente no salió y luego se desencadenó todo lo que ya sabemos. El club, dando por hecho que saldría cedido, planificó la temporada del primer equipo y del filial sin mí y, al final, tuve que quedarme con un poco de lío: me quedé en el primer equipo porque no podía jugar con el filial... Fue el verano más duro de mi carrera deportiva, sin duda. Terminas condenado a pasar un año en el limbo entre el filial y el primer equipo...Sí; yo, en un principio, no podía bajar al filial; lo que pasa que el club, tras la lesión de Natxo, me propuso hacer un arreglo y bajar a jugar unos partidos, lo pactamos, juego una serie de partidos con el Promesas, vuelvo al primer equipo sin poder bajar y, al final, bajé los últimos partidos nuevamente porque me lo pidió el míster del filial y terminó cerrándose una temporada un tanto extraña. Llega el verano de 2010, muchos pensaban que había llegado tu momento, pero Osasuna ficha a Asier y tú sales cedido a Huesca. A partir de ahí, comienza la mejor etapa de Andrés Fernández, que aún dura hasta hoy... Sí; la verdad es que ese año había posibilidades reales de subir al primer equipo pero, al final, el club decidió que aún no estaba preparado para ello y pensé que una cesión a un Segunda División -esta vez había dos equipos que se habían interesado muchísimo- era lo mejor para mi carrera. Al final, me decanté por el Huesca y me acogieron muy bien desde el principio y fue un año espectacular. ¿Qué supuso para ti todo lo vivido la temporada pasada?Para mí, ha sido la constatación de que merece la pena tanto esfuerzo. Llevo trabajando desde pequeño para esto, con muchas horas perdidas en la búsqueda de lo que actualmente tengo: trabajando, entrenando, con mucha ayuda de la familia... El año pasado me di cuenta de que todo eso había merecido la pena, y no sólo por los logros personales, sino también por el ambiente que había en el equipo y cómo salieron las cosas a nivel colectivo. En lo personal, comienzas la temporada en el banquillo; tras seis jornadas en las que el equipo no conoce la victoria, Onésimo te da la oportunidad de debutar en Chapín y el equipo gana 1-3; el equipo entra en una dinámica positiva; tú terminas luchando por el Trofeo Zamora y consiguiéndolo; el equipo se salva sin pasar ningún tipo de apuro... Fue una temporada de muchos cambios... Es lo que tiene la portería: que sólo puede jugar uno de los dos. Yo, cuando llegué a Huesca, sabía que estaba allí un gran portero -al que luego descubrí como una grandísima persona- como Cabrero; el míster confió en un principio en él -aunque, en pretemporada, nos había dicho ya que los dos estábamos muy bien y que era una decisión complicada la que tenía que tomar-, pero el equipo no consiguió las metas que se habían marcado durante esas primeras jornadas, por lo que decidió cambiar y darme la oportunidad a mí. Debuté con victoria en Xerez, lo que me dio la oportunidad de seguir jugando más partidos. El equipo fue cogiendo solidez, situándose en la zona tranquila de la tabla y creo que podemos decir que cerramos una temporada muy buena. Os salváis a falta de unas cuantas jornadas, tú consigues el Zamora... El balance es inmejorable pero, ¿qué le enseñó la Segunda División a Andrés Fernández? Aprendí bastante: a parte de madurar y conocer más sobre la vida en todos sus aspectos, la Segunda División es una liga muy difícil y competitiva, en la que tienes que mantener la intensidad en cada partido como si fuera el último y no te puedes relajar en ningún momento de la temporada. Al final, gracias a esta competitividad, uno gana bastante experiencia. Personalmente, siempre pensé que tenías todo lo necesario para triunfar en el mundo del fútbol: mucha confianza en ti mismo, una enorme capacidad de trabajo, una gran seguridad en los balones aéreos, valentía en las salidas, una alta dosis de reflejos, un puntito de locura y, sobre todo, una cabeza increíblemente bien amueblada. Las cualidades futbolísticas son fruto del trabajo pero, ¿a quién o a qué le debes todas las virtudes psicológicas?Aparte de que puedas tener grandes cualidades para llegar a ser futbolista profesional y puedas tener muchas condiciones físicas, mentales y demás, influye mucho que sepas aprovechar tu oportunidad o tu momento; yo creo que eso es lo importante. Un futbolista, por mucho que trabaje o por mucho que haga, a lo mejor sólo tiene una oportunidad para demostrarlo y, si en ese momento no lo hace, puede ser que no consiga llegar a donde se había propuesto. La verdad es que está a la orden del día ver jugadores que han tenido una sola oportunidad y no han podido aprovecharla y luego o están un tiempo sin jugar, o se quedan en categorías que quizás se les quedan pequeñas, pero no aprovechar las oportunidades es algo que puede truncar tu carrera. A todo lo dicho en la pregunta anterior, en Huesca unimos el hecho de que tienes a tu lado una persona que te da lo que te faltaba hasta ese momento: estabilidad. ¿Qué importancia ha tenido Geno en el salto de calidad que ha dado Andrés Fernández?La importancia es total; fue conocerla, empezar a vivir juntos en Huesca y todo eso me aporta una estabilidad emocional muy grande; además, a la hora de la convivencia todo fue genial. Las parejas, en el mundo del fútbol, nunca suelen salir mucho a la palestra, pero son un apoyo enorme para el futbolista: siempre están ahí; muchas veces, cada año están en un sitio diferente y, aún así, siempre están ahí apoyando a su pareja... Es algo increíble que hagan eso; yo soy muy feliz con Geno.  Además, me comentabas cuando hablamos tras la goleada de Barcelona que te había ayudado mucho a relativizar la importancia de aquella derrota...[ríe] Sí, sí; cuando acabó el partido me dijo que si era manco, que era muy malo [ríe]; me mete un poquito de caña sabiendo que tiene potestad más que de sobra para hacerlo, sobre todo cuando es para que me dé cuenta de que, al final, en Barcelona no perdimos más que tres puntos y no hay que darle vueltas a la cabeza por ese tipo de cosas. Cuando hay algo malo, me convence de que no es tan importante y, si hay algo bueno, se ocupa de bajarme de las nubes [ríe]. ¿Cuesta más asimilar partidos como los del Camp Nou o el Bernabéu o encuentros como los del Calderón o el del Betis en el Reyno?Hombre, hasta que te acuestas yo creo que siempre das vueltas a las cosas, aunque yo soy de los que piensan que el pasado, pasado está y ahí tiene que quedarse. Cada cosa tiene su momento y, cuando pasa, hay que seguir viviendo cosas nuevas. Retomamos el repaso a este último año y medio: a finales de la temporada pasada, con infinidad de ofertas sobre la mesa, decides renovar con Osasuna hasta junio de 2015 unos días después de que Mendilíbar tomara las riendas del equipo. ¿Qué importancia tuvo el míster en tu decisión?Era el entrenador de Osasuna cuando se hizo efectiva la renovación, había tenido muy buenas referencias suyas, los compañeros me hablaban muy bien de él, amigos que habían trabajado con él también me decían cosas buenas, y por último, hablé personalmente con él y me transmitió sus ganas de que estuviera en el equipo; no quería que saliera y, si tanto el míster como el club querían que siguiera en Pamplona, Andrés Fernández no tiene nada que pensar al respecto. Comienza la presente temporada en un horario atípico como son las doce de la mañana, en un escenario enorme como es el Vicente Calderón y, en vuestro caso, con una situación incierta en la portería que Mendilíbar, finalmente, resuelve dándole la titularidad a Asier, colocándote a ti como segundo portero y dejando a Ricardo fuera de la convocatoria. ¿Te sorprendió la decisión?La verdad que no; no me sorprendió porque cualquiera de los tres que estábamos podría haber empezado jugando. Estábamos a un muy buen nivel los tres: a Ricardo todo el mundo lo conoce y Asier estaba haciendo muy buena pretemporada. Jugara quien jugara tendría su parte de sorpresa en la medida de que los otros dos se quedarían sin jugar y su parte de lógica porque los tres lo merecíamos. Pero ya te digo que a mí no me sorprendió. Al final, la lesión de Riesgo posibilitó que salieses unos minutos antes del descanso a echarle el cerrojo a la portería y los medios coinciden de manera unánime en declarar a Andrés Fernández hombre del partido. ¿Qué se te pasa por la cabeza en momentos de tal subidón de adrenalina?Yo siempre preparo los partidos desde la posición que tengo que estar: si estoy en el campo, intento prepararlos lo mejor que pueda pensando que voy a jugar y que tengo que hacerlo bien y, si estoy en el banquillo, intento estar mentalmente preparado por si tengo que salir. Entonces, cuando vi que Asier pedía el cambio, para mí mismo me dije: "Aquí tienes que hacer lo que tienes que hacer", eso fue lo que pensé. Está claro que sientes fluir la adrenalina y te pones un poquito nervioso pero, una vez que estás dentro del campo, se va e intentas disfrutar lo máximo. ¿Y abruma tanta popularidad repentina?Abrumar creo que no es la palabra; pero sí que me sorprendió bastante. Venía de hacer un muy buen año en Huesca y la repercusión que había tenido había sido mínima, por lo que no estaba acostumbrado a aparecer en los medios nacionales. Ver que salí en todos los medios tras hacer bien las cosas en el Calderón me sorprendió bastante, pero intento no darle importancia a esas cosas. Recuperada la titularidad en esa primera jornada, el paso de los partidos y una sucesión de buenas actuaciones han hecho que consigas afianzarte en el puesto. Ya nadie duda quién es el portero titular de Osasuna. ¿Cómo estás viviendo esta temporada de debut en Primera División?Estoy aprendido que no te puedes relajar en ningún momento. En primer lugar, la competencia es tan alta en el equipo que el nivel de exigencia en cada entrenamiento es máximo; por otra parte, en los partidos, cualquier pequeño despiste te puede costar un gol. Hay tanta calidad que uno tiene que estar concentrado al cien por cien en todas las acciones, porque los rivales no perdonan. En lo colectivo, han pasado dieciséis jornadas y superáis ya la mitad de esos cuarenta y tres puntos de los que siempre se habla para asegurar la salvación. El equipo mantiene su fortaleza en casa, estáis quintos, en posiciones que dan derecho a disputar la próxima edición de la Europa League. ¿Qué se le puede pedir a este Osasuna?Lo que hay que pedirle a Osasuna es que vaya, como estamos haciendo, partido a partido, olvidándose totalmente de la clasificación. Al final, hay equipos que pasan las primeras veinte o veintitantas jornadas por los puestos altos y terminan sufriendo; otros que no son capaces de despegarse de los puestos peligrosos y terminan salvándose sin mayores apuros... Lo importante es ir partido a partido, pensar que todos los partidos se pueden ganar y, a final de temporada, ver los puntos que hemos conseguido y qué lugar ocupamos en la clasificación. Eso sí, si estamos en Europa, mucho mejor [ríe]. Dos lunares sobre todo en esta enorme temporada que estáis haciendo tanto Osasuna como tú: los ocho goles del Camp Nou y los siete del Santiago Bernabéu. ¿Pasa uno ganas de borrarse del mapa cuando ve la que se le está viniendo encima?Lo que uno siente, sobre todo, es impotencia. Querer hacerlo bien y dar una buena imagen y ver que no puedes hacer más. Tienes sensaciones malas al ver que el equipo está ya bastante mermado anímicamente y ves que el rival es tan superior que te sientes impotente. Pero, como he dicho ya varias veces, prefiero perder esos dos partidos por goleada y luego sacar adelante los partidos contra otros rivales, que no perderlos 1-0 y perder luego otros tantos partidos. Si quitamos esos dos partidos, tan solo nos queda la derrota sufrida en San Mamés, con que el rendimiento dado por el equipo hasta ahora es para estar contentos. Termináis 2011 con cinco partidos sin perder, habiendo obtenido resultados positivos en campos complicados como Cornellá-El Prat y La Rosaleda, con la clasificación para los octavos de final de la Copa encarrilada...Terminamos el año en una línea muy buena; pero ya te digo que no hay que echar la mirada nunca más allá del próximo partido que tengamos. Nosotros siempre salimos con ambición de ir a por el partido, intentando ser nosotros mismos, manteniendo nuestro estilo y tratando de poner las cosas difíciles al rival.  Por números, habéis sido el equipo que más ha notado esa 'bipolaridad económica' que hay en la actual Liga BBVA. ¿Qué opinas tú del tema del reparto del pastel televisivo?A mí, la verdad es que me parece injusto. Una liga la componen veinte equipos y no sólo dos. Pienso que el reparto más justo sería, como en el caso de Inglaterra, uno que estableciese un dinero fijo para cada equipo con variables por clasificación y audiencias. Creo que debería ser así para aumentar la competitividad de la Liga y que los clubes menos mediáticos tengan algún recurso más tanto para hacer algún fichaje como para poder mantener los salarios de sus plantillas. Dejando el fútbol a un lado, a pesar de haber vivido en cinco ciudades diferentes cuando acabas de cumplir veinticinco años y de tener desde hace años una proyección importante en el mundo del fútbol, nunca has dejado de lado los estudios. ¿Qué importancia te merece la formación académica? La importancia académica y tener unos estudios es importantísimo en el futuro de un futbolista. Cuando empiezas, no sabes dónde vas a llegar o si vas a llegar a algún lado; no sabes si te van a respetar las lesiones; tampoco sabes los años que vas a poder ejercer la profesión de futbolista... Las incógnitas son muchísimas, con que hay que tener algo a lo que agarrarse si algo falla. Además, pienso que una persona ha de mantener una actividad mental continuada y creo que los estudios son la forma ideal de hacerlo y sacar provecho a esa ocupación. Pienso que los estudios son algo fundamental. ¿Piensas que los clubes deberían poner un poquito más de su parte para que, sobre todo, los chavales menos centrados no se vean con una mano delante y otra detrás si no llegan al fútbol profesional?Sí, tanto los clubes, como los padres, como todos los organismos relacionados con el fútbol. Creo que deberían intentar hacer algo para que los chavales se centren en los estudios; por lo menos hasta que lleguen a profesionales y, si quieren, tomarse los estudios superiores con un poquito más de calma. También te digo que aquí, en Osasuna, en las categorías inferiores, miran bastante el tema académico, y eso es muy bueno para los niños. ¿Qué es lo mejor y lo peor que ha vivido Andrés Fernández a causa del fútbol?Lo mejor es, por un lado, que puedes hacer feliz a mucha gente -la gente de tu equipo, los que te ven jugar porque les gusta el fútbol...-, eso me reconforta mucho. Además, conoces muchísima gente gracias al fútbol, compartes vestuario con muchos compañeros, haces amigos, te los encuentras en temporadas posteriores y siempre es bonito recordar lo que se ha vivido. En el lado contrario, lo peor quizás sea que yo, personalmente, llevo fuera de casa desde los diecinueve años -y es muy duro- y, aparte, estar un año en cada sitio se le hace duro a tu pareja también. Ya para terminar, lo mejor de Andrés Fernández en la actualidad es que, si miramos hacia arriba, no se atisba dónde está tu tope. Siendo ya uno de los grandes porteros españoles del momento, el margen de mejora aún es importante. Una vez que has conseguido hacerte con la titularidad de Osasuna, ¿qué sueños mantiene aún Andrés Fernández?Yo soy de ir paso a paso, ir mejorando día a día y que venga lo que tenga que venir. Yo no sé si llegarán cosas mejores o peores, pero intento hacer las cosas lo mejor posible. El otro día comentaba con un compañero que siempre hay que seguir soñando y, muchas veces, uno llega a cumplir su sueño de jugar en Primera División y, por no seguir soñando, no sigue evolucionando. Yo siempre soñaré y, una vez he llegado a Primera, sueño con jugar competiciones europeas, con poder ser convocado con la selección... Ya ni te cuento ir a una Eurocopa o Mundial... Por soñar que no quede. Víctor Paniagua
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
|